Alquilar en la Capital Federal es más accesible.
El fenómeno, según los operadores inmobiliarios, es consecuencia lógica de un reacomodamiento del mercado que se caracteriza por un fuerte aumento en la cantidad de unidades ofrecidas (contracara del auge que la construcción tuvo en la ciudad en los últimos años y el traspaso de unidades que se ofrecían a turistas al mercado convencional), cierta flexibilización en las condiciones de contratación y una marcada tendencia a la estabilidad en los precios que, si bien se ajustan, lo hacen por debajo de la tasa de inflación de la economía.
Aunque no hay cifras exactas, los agentes coinciden al estimar que la oferta de alquileres, que había crecido 45% en 2009 por la crisis, sigue ampliándose de manera muy sostenida. Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, adjudicó el fenómeno "al progresivo traspaso al mercado locativo de unidades que originalmente se habían construido para su venta".
De hecho, se estima que hay en oferta un número récord de inmuebles. El Centro de Investigaciones Inmobiliarias del Servicio de Ofertas Múltiples (SOM, un sistema creado en abril de 1982 y decano en el relevamiento de datos del mercado) tiene poco más de 25.000 unidades relevadas en el último trimestre, a partir de la publicación de avisos en los diarios Clarín y LA NACION. A esto hay que sumar unas 15.000 viviendas ofertadas en portales especializados de Internet (Zonaprop.com.ar y Argenprop.com.ar) y agregarle "un 39%, según los últimos cálculos realizados", dice Armando Pepe, dueño de la firma homónima y presidente del SOM, en referencia a la parte del mercado que se mueve por los métodos más tradicionales (cartel de la inmobiliaria o simple aviso artesanal del locador).
Como en muchos casos la oferta se repite por distintos canales, los operadores estiman que son entre 40.000 y 45.000 las unidades en oferta, una cifra sin muchos precedentes para una plaza con casi un millón de viviendas.
Para el operador Miguel Altgelt, la oferta de inmuebles aumenta en general porque, ante la falta de otras opciones rentables de inversión o la incertidumbre que conllevan, "la gente que puede pone su plata en ladrillos". Y lo siguen haciendo y volcando unidades al mercado de alquileres "aunque la renta que obtienen sea ya muy baja (entre 3 y 4% anual), porque lo que buscan es un mix de inversión e ingreso seguro mensualizado. Hay que saber que el común de los propietarios de los inmuebles en la Capital tienen hasta 2 departamentos", apunta.
Efectos sobre el mercado
Lo concreto es que el sostenido nivel de la oferta comienza a tener efectos sobre el mercado. A saber:
En materia de precios, los contratos se están renovando con aumentos promedio del 10 al 15% y un sistema de subas escalonadas cada seis meses o un año, "que no sigue la inflación proyectada o la actual, porque este mercado tiene su propia dinámica y se rige por simple ley de oferta y demanda", apunta Pepe.
Pero Altgelt agrega otro factor que está empezando a tener incidencia: "En su gran mayoría los inquilinos son asalariados y son sus propias limitaciones las que ayudan a ponerle límites a la actualización de precios", en alusión a la fuerte erosión que los persistentes ajustes en servicios tienen sobre los ingresos de la clase media.
Fuente: JAVIER BLANCO // LA NACION